domingo, 3 de abril de 2011

PERDÓN

Ayer por la tarde tuve el placer de ir al cine, a ver una película sublime. Se llama "Encontrarás dragones", "There be dragons" es el título original. En este largometraje narra su historia un personaje llamado Manolo que conoció en su infancia a San José María Escrivá de Balaguer. La historia va contando cómo son dos niños que crecen en sus respectivas familias, y rodeados de unas determinadas circunstancias, solo que la familia de Manolo triunfa económicamente, y la de Jose María, no tanto. Por otro lado, ambientada alrededor de la guerra civil española, época de precariedad en cuanto a la salud se refiere, se van muriendo hermanos pequeños de los dos niños. Una cosa por la que me sentí profundamente admirada es la fortaleza que tiene la madre de José María, cuando muere la segunda hermana (se le murieron tres) y el niño, que tendría unos 8 años, le pregunta a su madre lleno de rabia: "Mamá, ¿no odias a Dios ahora?" A lo que su madre responde llena de lágrimas: "No cariño, lo quiero muchísimo". Me pareció una situación tan terrible en la que un niño pone a prueba a su madre, y ella fuerte hasta provocarme esa admiración tan grande, le contesta tan correctamente. Pienso que, en lo que se convirtió mas adelante José María, fue por la grandiosa educación que le dieron sus padres en cuanto a su relación con Dios se refiere. Por otro lado, me dio mucha pena en las escenas en que había batallas, cómo se veía esta España querida, ver sobre todo cómo atacaban a los sacerdotes, cómo los mataban y después escupían encima de ellos una vez muertos. Yo ya sabía de estas historias, y peores, que me ha contado mi padre, que hacían verdaderas aberraciones con los cuerpos de los sacerdotes, aquí en Murcia, pero verlo directamente me duele muchísimo. 

Otra parte de la película, sin duda la más importante, y que para mí también la tiene es el perdón. Ese padre que no puede perdonarse, y le pide el perdón a su hijo en su lecho de muerte. El perdón me parece algo tan grande.... Siempre me educaron mis padres en que había que pedir perdón y perdonar, y qué importante es en mi vida diaria, en el matrimonio, porque pienso que el matrimonio no tiene ningún sentido si no existe el perdón. Es algo que siempre había oído y me sabía la teoría, pero la práctica la he tenido delante desde hace cuatro años, y la verdad, es muy difícil, pero si se logra.... es lo máximo.  

Y hablando del perdón, en varias ocasiones, he pensado que yo tenía que pedir perdón por ser tan déspota en mis últimos años en Nelva, como alumna. Seguramente hubiera ido a pedir trabajo a Nelva mucho antes, si no hubiera sido porque me sentía profundamente avergonzada por mi comportamiento aquellos años. Un día comiendo lo mencioné, le dije a una compañera que yo tendría que pedirle perdón a muchas profesoras de allí, y a la directora por cómo fui. Lo hago desde aquí, porque frente a frente sería un espectáculo que no me gustaría dar, y por eso os pido perdón a todas.