sábado, 30 de julio de 2011

NOS VEMOS EN EL CIELO

El jueves 28 de julio mi marido recibió una llamada de su padre diciéndole que acababa de fallecer, su madre, o sea, mi suegra, la abuelita Norma. La verdad es que, aunque hacía cuatro meses le habían diagnosticado un cáncer, nada hacía presagiar que se iría de este mundo tan pronto, porque a pesar de su enfermedad y que tenía muchas complicaciones, tenía una aparente estabilidad, que hacía que estuviéramos relativamente tranquilos. 

Hace unas semanas, comenté en anteriores entradas, estuvimos en México, visitando a la familia mexicana, y ahora me doy cuenta de que el Señor nos dio la oportunidad de despedirnos de mi suegra, tanto mis hijas de verla por última vez, como Adrian su hijo, de decirle todo lo que sentía por ella, y habló muchas horas con ella, cosa que le dejó muy tranquilo, ya que dice que, no le quedó nada por decirle a su mamá. Habla de ella como la madre que siempre le apoyó, le cuidó más que a ella misma, le protegió de todo, y le defendió ante todo. Ella tenía el deseo de verlo a él y a sus nietas, porque quizá intuía que no le quedaba mucho tiempo de vida, y ese deseo el Señor se lo concedió. Una cosa que me emocionó mucho de esta gran mujer, es que antes de viajar a México, nos vimos por web cam, y en anteriores ocasiones había visto a las  niñas, pero la última vez antes de ir, me puse yo en la cámara y la saludé. Ella se emocionó muchísimo, tanto que se puso a llorar, y eso me hizo emocionar a mí también, porque cuando alguien se emociona así al verte es porque te quiere, aunque yo ya sabía que ella me quería mucho, eso me lo dejó más claro aún. 

Por otro lado, el Señor también le regaló a mi marido, algo que le rogaba para su madre, y es que en el momento de la muerte no la hiciera sufrir. Y así fue, mi suegra textualmente se durmió en el Señor, y en su cara quedó dibujada una dulce sonrisa, que aunque no pudimos ver porque estábamos a miles de kilómetros, imaginamos y sabemos que Dios es grande y le regaló la más dulce de las muertes. Tengo la certeza de que su alma subió de un brinco al cielo, porque Norma, mi suegra, era una mujer buena por naturaleza, un ser inocente, y sin un ápice de maldad. A pesar de que sufrió mucho durante su vida, por su historia,  en ella nunca quedó rencor ni remordimiento alguno. 

Durante su corta enfermedad, le decía yo a mi mi marido que Cristo estaba presente en el sufrimiento de los inocentes, y en ella lo estuvo desde el principio porque puede parecer una injusticia que a una persona como ella le venga una enfermedad así, tan fulminante, pero el Señor está claro que se valió de ella y de su sufrimiento para actuar en esa familia y hacerse grandísimo. 

Mi más sincero consuelo y ánimo para mi suegro, su mujer dejó este mundo precisamente el día de su 38º aniversario de boda, y está claro que no es una coincidencia. También ahora empieza una nueva vida para mis cuñadas, jóvenes, y que, en muchas cosas dependían de su madre. Y su primogénito, mi marido, Adrián, el hijo querido, se repondrá muy pronto porque sabe que Dios hace las cosas siempre por algún motivo, aunque le duela la ida física de su madre hacía la vida eterna. El Señor y la Virgen de Guadalupe va a estar más que nunca ahora en sus vidas y nosotros rezaremos para que salgan adelante lo antes posible. 

sábado, 16 de julio de 2011

DORMIR PARA QUE PASE

Estoy hasta las narices, no soporto el verano, hace que me hunda en un rincón, y este está siendo más difícil que ninguno. 

Después de un viaje algo raro, llego a Murcia con su maravilloso calor y el bajón ha sido más grande aún. Nada más aterrizar perdí algo que quería muchísimo, porque quizá estaba demasiado apegada, pero aun no me he recuperado. Luego llego y los guantazos de realidad siguen siendo los mismos o si cabe, más fuertes todavía. A mi marido y a mí se nos siguen escapando de las manos negocios que habíamos comenzado pero por falta de dinero no han podido seguir, y la prueba de que eran buenos, es que ha llegado alguien con billete y nos ha sustituido, y le ha ido súper bien. Me fastidia muchísimo eso, y la verdad, cada día detesto más a la gente con dinero, de la que mucha gente se empeña en rodearse, y quizá todo esto en el fondo sea envidia, de ver que pueden lograr cosas que yo nunca podré. 

También me he dado cuenta al volver, que una persona con la que había dejado de tener contacto, pero no por nada, sino porque tenemos vidas distintas, resulta que había dejado de llamarme porque se  ha molestado conmigo por algo que pasó hace cuatro años y aun le sigue dando vueltas en su cabecita, y en vez de hablarlo, pues se calla y sigue su vida. Toda la vida mi padre me ha dicho que no pusiera tanto la mano en el fuego por las amistades, nunca le he hecho caso, y me he ido quemando, y quemando, hasta que tengo las dos manos ya chamuscadas, y estoy llena de desengaños. Tristemente me acuerdo de mi padre y sus consejos. ¿Cuándo empezaré a hacerle caso? 

Y todo esto me hace sentir que quiero que el verano pase pronto, para que así, volviendo a la rutina, y pasando el calor, vuelva yo un poco a la vida, porque solo tengo ganas de dormir todo el día, para que pase rápido y me entere lo menos posible. 

En todo esto, las únicas que veo que realmente me comprenden y me dan consuelo son mis hijas, que cuando me ven ahí en el sofá con cara triste, simplemente se acercan y me dan un abrazo, y yo solo quiero estar así abrazada a ellas, eso me conforta y consuela profundamente, y lo suelen hacer muy a menudo, no me lo estoy inventando, sobre todo Carolina que es una niña con tres años y medio, muy observadora y sensible. Y no es que otras personas no me entiendan, sino que están sumidas en el trabajo, en los problemas o en otras cosas que les impiden ver que yo no estoy bien, o simplemente no lo captan.

Al sentirme así, quiero ir a la comunidad, y como siempre todo son trabas que el demonio pone para que no pueda ser y no me pueda acercar al Señor. Aun así seguiré intentándolo. 

lunes, 4 de julio de 2011

EUCARISTÍA EN PUEBLA

El pasado sábado tuvimos el gran privilegio mi marido, mis hijas y yo de participar en una Eucaristía del Camino aquí en Puebla, y fue un soplo de aire fresco, ya lo necesitábamos, o al menos yo. 

Me gustó mucho ver de nuevo, como en otras ocasiones he visto en mis viajes, la comunión que hay entre los hermanos del Camino, y que vayas donde vayas, hay un mismo espíritu. Vi que la gente, aunque muy humilde se veía la mayoría, tenían una fe grande, cantaban todos fuerte, a pesar de que el salmista no estuvo esa noche con su mejor oído, pero eso no es lo importante. Cosas que me llamaron la atención fueron que al principio de la Eucaristía, el responsable salió a decir unas cuantas cosas, entre ellas que todo el mundo sacara su móvil y lo apagara. Y que si después de haber hecho esto algún hermano veía que el de al lado estaba con el móvil, tenía el permiso de quitárselo, jajaja, me hizo muchiiiisima gracia ese radicalismo, así es como tienen que ser las cosas, y no hay mas vuelta de hoja. Y la otra cosa que dijo era que esperaba que todo el mundo hubiera ido al servicio antes de empezar la Eucaristía porque no se podía ir, ni siquiera en el momento de la Paz. Me gusta que las cosas sean así y que se las tomen así, como debe ser, dándole importancia a lo que realmente la tiene. 

Por otro lado, tuvimos la oportunidad de conocer a un matrimonio itinerante que está de familia en misión en Puebla, en esta parroquia de María Reina precisamente, y ellos son de Madrid, aunque según dijo él, era nacido en La Rioja. Con él pudimos ver, mi marido y yo, cómo estos hermanos del Camino se ofrecieron completamente para ir a ayudarnos a darle una palabra a mi suegro, ya que últimamente ha dudado muchísimo de Dios, con el acontecimiento de la enfermedad de mi suegra. Ojalá puedan venir a la casa antes de que nos vayamos de aquí y así de paso, estar un rato con ellos que tan bien nos cayeron.

viernes, 1 de julio de 2011

MADE IN MEXICO

Estamos en México desde el día 18 de Junio, y hasta hoy, no se me había ocurrido escribir nada, y no es que me haya pasado nada especial, sino que creo que nuestro viaje merecía al menos una entrada en el blog, para al menos ser recordado.

Llegamos a México después de un infernal viaje de 11 horas y como recompensa, nuestras maletas se habían quedado en Madrid. A mi me dio por llorar de la desesperación, ya que las niñas habían pasado un mal vuelo, y para colmo esto....

Por otro lado, mi suegra seguía ingresada en el hospital, en el DF, y mi marido ha estado yendo y viniendo algunos días, quedándonos nosotras, las niñas y yo, en Puebla, con las hermanas de Adrian. 

Otros días, a mi suegra le dieron el alta, gracias a Dios, y pudimos estar todos juntos en familia. A mi suegra se le veía feliz, aunque con sus limitaciones por la enfermedad, pero se notaba que estaba muy contenta por tener a toda su familia reunida en su casa. Este viernes se tuvo que volver a ir al hospital porque se sintió mal, y por eso otra vez está mi marido allí.

Y estar aquí encerrada algunos días, porque no han sido todos, solo algunos, aparte porque el tiempo no ha acompañado mucho, me ha hecho darle muchas vueltas a la cabeza. Mis hijas se lo han pasado muy bien, pero llegaban momentos en que me decía Carolina que se quería ir a su casa.

Por otro lado, este país me gusta mucho por una cosa, porque cualquier cosa que quieras encontrar, en lo que se refiere a compras, lo encuentras. Seguramente será porque son tan ingeniosos los mexicanos que tienen de todo. En mi Facebook he ido poniendo fotos de cosas que me he ido encontrando y me han provocado mucha sorpresa, risa, y siempre me han fascinado.

También mis hijas están alucinando porque aquí hay de todo de su personaje favorito Campanilla. Pijamas, relojes, mochilas, cubiertos, platos, vasos, sabanas, huevos kinder, fundas de móvil..... o sea, de toooodo.

He conocido, aunque no se si un poco tarde (ya que llevan ya 10 años), una marca que se llama Distroller que se ha hecho famosa por su madrina, la Virgen de Guadalupe, patrona de México. La creadora de estos dibujos que ya han llegado a España, hace cosas preciosas. He puesto una imagen de una agenda de esta marca que me encantó y os animo a leer lo que pone escrito. Es graciosísimo. Pues así de este estilo tienen de todo, yo hasta me he comprado una cartera, y me compraría la tienda entera si pudiera. Estoy segura de que a mis titas Carmen y Maribel les encantaría.

Este sábado iremos a una Eucaristía del Camino aquí en Puebla, y estoy muy emocionada por ello. Ya contaré qué tal ha ido.

Finalmente, termino esta entrada con una oración a lo mexicano Distroller:

Virgencita Plis, llévanos sanos y salvos de vuelta a casa.