Estos días se está celebrando en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud. He tenido el privilegio de asistir a todas las JMJ desde que tenía 14 años: Denver, Loreto, París, Roma, Toronto, y visitas a España de Juan Pablo II, el Grande. Para mí, todas y cada una de las JMJ vividas, han sido experiencias de vida impresionantes, revitalizantes y que te hacían volver a la vida diaria con una fuerza increíble.
Al celebrarse la de Madrid, estando más cerca que nunca, han vuelto a mi memoria todos esos momentos que viví en cada peregrinación, esa emoción tan grande al estar cientos de almas con una misma fé, en torno al Vicario de Cristo en la tierra, es algo, difícil de describir e imposible de olvidar.
Siendo mi situación personal completamente distinta a la que tenía en aquellos años, es decir, en esa época estaba soltera y sin compromiso, y ahora estoy casada, y con dos hijas, he querido de alguna forma u otra, intentar ir, sin darme cuenta de que, como mi otra mitad me dijo, en la vida hay ciclos, que son tiempos que pasan y deben cerrarse. Y aunque por una parte me duela, es cierto, el tiempo de estar dando vueltas por el mundo, con los jóvenes, ya pasó para mí, ese ciclo debo cerrarlo, y darle paso a otras personas que también tienen que vivir aquello tan maravilloso que yo viví. Mi realidad y mi vida ahora está en mi hogar, cuidando de mi marido y de mis hijos, y si hiciera lo otro, estaría eludiendo mi responsabilidad como esposa y como madre. Es triste que por mi ceguera y cabezonería no sea capaz de verlo, pero es que fueron momentos tan bonitos, que me cuesta resignarme a que ya no son para mí porque otras personas lo necesitan y mi tiempo ya pasó.
Me queda el consuelo de que, aunque mi tiempo haya pasado, al menos lo he aprovechado casi al 100%, porque la intensidad, emoción, alegría, euforia, y demás sensaciones que sentí, las viví a tope.
Decir que todo esto no lo hubiera podido vivir sin la inestimable ayuda de mis padres, que me han apoyado en todos los sentidos a la hora de ir a las peregrinaciones, por eso les doy las gracias.
¡¡¡VIVA SIEMPRE EL PAPA!!!
A continuación pongo un vídeo que expresa totalmente lo que he querido explicar en esta entrada y que al verlo siempre lloro de la emoción.