viernes, 19 de agosto de 2011

¡¡¡VIVA EL PAPA!!!

Estos días se está celebrando en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud. He tenido el privilegio de asistir a todas las JMJ desde que tenía 14 años: Denver, Loreto, París, Roma, Toronto, y visitas a España de Juan Pablo II, el Grande. Para mí, todas y cada una de las JMJ vividas, han sido experiencias de vida impresionantes, revitalizantes y que te hacían volver a la vida diaria con una fuerza increíble. 

Al celebrarse la de Madrid, estando más cerca que nunca, han vuelto a mi memoria todos esos momentos que viví en cada peregrinación, esa emoción tan grande al estar cientos de almas con una misma fé, en torno al Vicario de Cristo en la tierra, es algo, difícil de describir e imposible de olvidar. 

Siendo mi situación personal completamente distinta a la que tenía en aquellos años, es decir, en esa época estaba soltera y sin compromiso, y ahora estoy casada, y con dos hijas, he querido de alguna forma u otra, intentar ir, sin darme cuenta de que, como mi otra mitad me dijo, en la vida hay ciclos, que son tiempos que pasan y deben cerrarse. Y aunque por una parte me duela, es cierto, el tiempo de estar dando vueltas por el mundo, con los jóvenes, ya pasó para mí, ese ciclo debo cerrarlo, y darle paso a otras personas que también tienen que vivir aquello tan maravilloso que yo viví. Mi realidad y mi vida ahora está en mi hogar, cuidando de mi marido y de mis hijos, y si hiciera lo otro, estaría eludiendo mi responsabilidad como esposa y como madre. Es triste que por mi ceguera y cabezonería no sea capaz de verlo, pero es que fueron momentos tan bonitos, que me cuesta resignarme a que ya no son para mí porque otras personas lo necesitan y mi tiempo ya pasó. 

Me queda el consuelo de que, aunque mi tiempo haya pasado, al menos lo he aprovechado casi al 100%, porque la intensidad, emoción, alegría, euforia, y demás sensaciones que sentí, las viví a tope. 

Decir que todo esto no lo hubiera podido vivir sin la inestimable ayuda de mis padres, que me han apoyado en todos los sentidos a la hora de ir a las peregrinaciones, por eso les doy las gracias. 

¡¡¡VIVA SIEMPRE EL PAPA!!!

A continuación pongo un vídeo que expresa totalmente lo que he querido explicar en esta entrada y que al verlo siempre lloro de la emoción. 



martes, 2 de agosto de 2011

AUTORIDAD

En el barrio en el que vivo se suelen dar a menudo situaciones que me hacen dudar de la efectividad del trabajo de la policía. Por poner algún ejemplo de cosas diarias que me encuentro, nombro una moto aparcada en medio de la acera que me impide pasar con mis hijas, dos pasos más adelante un montón de basura y lo que no es basura (cajas, armarios, colchones, chatarra...) también en medio de la acera, impidiendo nuevamente el paso. Y tres pasos al lado veo a un policía hablando con los moros de las tiendas de por allí, que dicho sea de paso, son los dueños de las cajas. Me hace pensar que o ese policía está siendo sobornado por los moros, o es que realmente le importa bien poco hacer correctamente su trabajo. Prometo que esta situación me la suelo encontrar dos o tres veces por semana, y no exagero. A veces he pensado en ir a dicho policía y decirle algo, pero visto como están actuando últimamente las fuerzas de la autoridad, me reprimo por si la que salgo perjudicada soy yo.

Por otro lado, la policía ya es la segunda vez que me para para una revisión rutinaria de mis papeles del coche. ¿Qué pasa, que por llevar un coche del año 93 tiene que significar que seguro me pillan en algo? Además, el policía después de una revisión exhaustiva me dice con cara de extrañado: Bueno, pues todo está correcto. Cuando pueda, puede seguir circulando. A lo que me dan ganas de decirle: Disculpe usted por tenerlo todo en regla. 

Espero que si algún día llego a necesitar de la ayuda real de un policía, esté ahí a mi disposición y no sean como estos que me he encontrado.

Todo esto me ha llevado a pensar que debería existir un servicio en el que, igual que ellos pueden multarnos, llamarnos la atención cuando hacemos algo mal, o prestarnos ayuda en ocasiones, los ciudadanos pudiéramos multar o sancionar a un policía cuando viéramos que no hace bien su trabajo, comete un abuso o simplemente no cumple con su obligación , porque por encima de todo, son personas y se equivocan muy a menudo. Pienso que así, harían mejor su trabajo, porque estarían más vigilados, al menos sentirían un poco la presión que sentimos nosotros cuando los vemos a ellos, que aunque no hayas hecho nada malo, te pones nervioso, y eso no debería ser así. Además, así no se sentirían los amos del mundo, que es como se sienten muchos policías, entre los que incluyo a la guardia civil.