He tenido muy abandonado esto del blog, pero recuerdo que lo comencé como un pequeño legado que dejar a mis hijas, y que cuando fueran mayores pudieran leerlo y conocerme más, en definitiva, puedan confirmar el amor tan grande que les tengo. Por eso quiero seguir escribiéndolo.
Carolina, ya tienes siete años, tu abuelo dice que eres una persona muy especial, y está seguro que llegarás a ser algo relevante en tu vida porque naciste el día de la Asunción, y te bautizamos el día del Bautismo del Señor. Realmente, cada día tengo más claro que eres sumamente sensible, y extremadamente tierna, y con cada reacción tuya, me recuerdas tantísimo a mí misma con tus años... Aunque tengo que decir que en muchas cosas has sido mucho más precoz. Hoy te estabas poniendo el pijama, tu hermana Raquel ya dormía, y me has preguntado si cuando acabaras de prepararte para dormir podía mimarte y abrazarte un ratito, a lo que he contestado con un ¡¡Claro que si!! Cuando estabas entre mis brazos, como te gusta ponerte, porque te recuerda a cuando eras aun un bebé, me has contado que muchas noches cuando te vas a dormir, tardas en conciliar el sueño porque piensas en qué pasará contigo si yo me muero, y al pensar eso te pones a llorar en silencio. Te he preguntado varias veces si eso era cierto, pues no alcanzaba entender como una niña de siete años puede estar pensando en esas cosas, también a mí me ha dado tristeza y he soltado alguna lágrima. Pero después he pensado que no podía dejarte con esa tristeza, pues al contármelo también tu te has puesto a llorar, y he aprovechado para recordarte que pensar en el momento de la muerte, solo es cosa de Dios, que yo no sé cuando me voy a morir, quisiera que fuera cuando sea yo muy anciana y poder verte crecer, pero solo el Señor sabe eso. Pero que en el caso de que eso pase, está papá para cuidarte, los abuelos, la tita Lola, los titos Juan y David, las titas Carmen y Maribel, en fin, una familia que te adora, tanto a ti como a tu hermana. Aun estoy escribiendo estas lineas y sigo sin alcanzar a entender porqué en una mente tan pequeña como la tuya, con tu edad, puede aparecer semejante pensamiento, tan profundo y tan lleno de preocupación.
Quiero decirte que a menudo a mí me pasa eso cuando estoy sola, pienso en el momento en que a mis padres tus abuelos, los llame el Señor, y también lloro imaginando ese duro momento, pero yo tengo 36 años, quizá soy yo demasiado infantil para estar pensando estas cosas, y tu demasiado niña para andar preocupada de estos menesteres.
Te quiero como no tienes una idea, te lo digo continuamente, pero quizá a veces no lo demuestre, porque por andar con las prisas del día a día, estoy todo el rato corrigiéndote, parezco enfadada, exigente, pero en definitiva solo es porque te quiero muchísimo, hasta el Cielo y hasta el infinito, y quiero lo mejor para ti.


