miércoles, 7 de diciembre de 2011

MONUMENTO AL NO NACIDO

He conocido recientemente este Monumento al niño no nacido, y me ha provocado tantos sentimientos que no he podido evitar lanzarme a escribir algo embargada por la emoción. 

Leía que el monumento expresa no solo el pesar y arrepentimiento de la madre que ha abortado, sino también el perdón y el amor del niño no nacido hacia su madre.

Y es que realmente la escultura expresa eso totalmente, esa madre arrodillada impotente, con las manos en la cara, seguramente llorando eternamente, y ese niño, un alma inocente, transparente, que casi la consuela en su dolor, y por supuesto la perdona y la ama, llegando hasta a interceder  por ella ante Dios en el caso de que fuera necesario, porque son ángeles de Dios los niños abortados ciertamente. 

Tengo a mis hijas y cada vez que se habla del aborto, no puedo eludir acordarme instantáneamente de ellas, y no puedo entender como hay personas que no valoran esas vidas, que desde el primer momento de la concepción lo son verdaderamente. Aunque no siempre soy capaz de verlo, porque otras cosas me nublan, mis hijas solo me dan alegrías, son el regalo más grande que me ha dado Dios, y el mero hecho de escribir sobre ellas, hace que mis ojos se llenen de lágrimas, porque las quiero más que a mi propia vida. . 

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