En el trabajo estoy en contacto con todo tipo de niños, pero ninguno pasa desapercibido para mí. Los que más me llaman la atención son los "difíciles". La mayoría de mis compañeras tiene la tendencia de etiquetar a este tipo de niños, y por defecto ya los tratan, a veces, con un poco de desprecio. A mi sin embargo, prometo que no es por echarme flores, pero me llaman la atención estos niños, no sé si es intriga por saber porqué son así, o lástima porque solo reciben respuestas hostiles de los superiores más próximos a ellos.
He comprobado que la mayoría de veces son así porque quieren llamar la atención, y basta con prestársela un poco, para que ellos se sientan bien, escuchados y hasta se porten bien. Uno de ellos es Jack, este niño ha hecho de todo.... un día le clavó una cucharilla de los helados a otro en la cara, otro día le mordió a una niña en la espalda, hace todo tipo de perrerías con la comida..... Pero estas cosas.... no sé porqué, conmigo nunca las hace. Cuando me entero que ha hecho algo malo, me acerco a él y lo miro con cara de tristeza, y le pregunto porqué lo ha hecho, y solo con eso a veces hasta llega a llorar arrepentido, pero tengo la certeza de que este niño al que todas tienen manía, no es malo, y hay otra profesora que lo dice también igual que yo. Esta loco por contarte lo que ha hecho el fin de semana, o a dónde lo han llevado sus padres, y me encanta preguntarle porque te lo cuenta con un entusiasmo... que hasta le falta el aire a veces de todo lo que quiere contarte. Y me da pena porque seguramente será un niño muy inteligente pero, me incluyo a veces, cometemos el error de etiquetar a las personas. Confío en que en su vida se encuentre con gente que lo tenga en cuenta y le de la oportunidad de demostrar que vale mucho.
Por otro lado está Elle, que es la típica niña consentida a la que todo se lo dan, y cree que todo el mundo está a su servicio, y como se le nota tanto esto, pues provoca que a veces la tratemos con repelencia. Pero también es otra que necesita que la escuchen, le preguntas un poco y empieza a contarte mil historias de su madre, de sus primas....
Y para terminar hay un niño, Fernie, que es digno de admiración, se lo comentaba a mi tia en su blog. Es el niño más educado del comedor. Llega y saluda con una sonrisa abierta, se sienta, bendice la mesa y se pone a comer, le das agua o pan, y te dice GRACIAS, incluso a veces MUCHAS GRACIAS, pero con un tono.... que te lo comerías. Felicitaría a esos padres si los conociera.
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