El pasado sábado tuvimos el gran privilegio mi marido, mis hijas y yo de participar en una Eucaristía del Camino aquí en Puebla, y fue un soplo de aire fresco, ya lo necesitábamos, o al menos yo.
Me gustó mucho ver de nuevo, como en otras ocasiones he visto en mis viajes, la comunión que hay entre los hermanos del Camino, y que vayas donde vayas, hay un mismo espíritu. Vi que la gente, aunque muy humilde se veía la mayoría, tenían una fe grande, cantaban todos fuerte, a pesar de que el salmista no estuvo esa noche con su mejor oído, pero eso no es lo importante. Cosas que me llamaron la atención fueron que al principio de la Eucaristía, el responsable salió a decir unas cuantas cosas, entre ellas que todo el mundo sacara su móvil y lo apagara. Y que si después de haber hecho esto algún hermano veía que el de al lado estaba con el móvil, tenía el permiso de quitárselo, jajaja, me hizo muchiiiisima gracia ese radicalismo, así es como tienen que ser las cosas, y no hay mas vuelta de hoja. Y la otra cosa que dijo era que esperaba que todo el mundo hubiera ido al servicio antes de empezar la Eucaristía porque no se podía ir, ni siquiera en el momento de la Paz. Me gusta que las cosas sean así y que se las tomen así, como debe ser, dándole importancia a lo que realmente la tiene.
Por otro lado, tuvimos la oportunidad de conocer a un matrimonio itinerante que está de familia en misión en Puebla, en esta parroquia de María Reina precisamente, y ellos son de Madrid, aunque según dijo él, era nacido en La Rioja. Con él pudimos ver, mi marido y yo, cómo estos hermanos del Camino se ofrecieron completamente para ir a ayudarnos a darle una palabra a mi suegro, ya que últimamente ha dudado muchísimo de Dios, con el acontecimiento de la enfermedad de mi suegra. Ojalá puedan venir a la casa antes de que nos vayamos de aquí y así de paso, estar un rato con ellos que tan bien nos cayeron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario