sábado, 16 de julio de 2011

DORMIR PARA QUE PASE

Estoy hasta las narices, no soporto el verano, hace que me hunda en un rincón, y este está siendo más difícil que ninguno. 

Después de un viaje algo raro, llego a Murcia con su maravilloso calor y el bajón ha sido más grande aún. Nada más aterrizar perdí algo que quería muchísimo, porque quizá estaba demasiado apegada, pero aun no me he recuperado. Luego llego y los guantazos de realidad siguen siendo los mismos o si cabe, más fuertes todavía. A mi marido y a mí se nos siguen escapando de las manos negocios que habíamos comenzado pero por falta de dinero no han podido seguir, y la prueba de que eran buenos, es que ha llegado alguien con billete y nos ha sustituido, y le ha ido súper bien. Me fastidia muchísimo eso, y la verdad, cada día detesto más a la gente con dinero, de la que mucha gente se empeña en rodearse, y quizá todo esto en el fondo sea envidia, de ver que pueden lograr cosas que yo nunca podré. 

También me he dado cuenta al volver, que una persona con la que había dejado de tener contacto, pero no por nada, sino porque tenemos vidas distintas, resulta que había dejado de llamarme porque se  ha molestado conmigo por algo que pasó hace cuatro años y aun le sigue dando vueltas en su cabecita, y en vez de hablarlo, pues se calla y sigue su vida. Toda la vida mi padre me ha dicho que no pusiera tanto la mano en el fuego por las amistades, nunca le he hecho caso, y me he ido quemando, y quemando, hasta que tengo las dos manos ya chamuscadas, y estoy llena de desengaños. Tristemente me acuerdo de mi padre y sus consejos. ¿Cuándo empezaré a hacerle caso? 

Y todo esto me hace sentir que quiero que el verano pase pronto, para que así, volviendo a la rutina, y pasando el calor, vuelva yo un poco a la vida, porque solo tengo ganas de dormir todo el día, para que pase rápido y me entere lo menos posible. 

En todo esto, las únicas que veo que realmente me comprenden y me dan consuelo son mis hijas, que cuando me ven ahí en el sofá con cara triste, simplemente se acercan y me dan un abrazo, y yo solo quiero estar así abrazada a ellas, eso me conforta y consuela profundamente, y lo suelen hacer muy a menudo, no me lo estoy inventando, sobre todo Carolina que es una niña con tres años y medio, muy observadora y sensible. Y no es que otras personas no me entiendan, sino que están sumidas en el trabajo, en los problemas o en otras cosas que les impiden ver que yo no estoy bien, o simplemente no lo captan.

Al sentirme así, quiero ir a la comunidad, y como siempre todo son trabas que el demonio pone para que no pueda ser y no me pueda acercar al Señor. Aun así seguiré intentándolo. 

1 comentario:

  1. Los consejos de un padre/madre son las mejores enseñanzas en vida que una persona puede recoger. Aunque en ocasiones parezcan incomprensibles, fuera de lugar o simplemente "no se para que me dice eso", son el 100% de las veces, enseñanzas muy útiles para nuestro quehacer diario.
    No sabía que la situación era tan complicada, conocía ciertos aspectos pero a al parecer era algo superficial. Nos pondremos a trabajar para poder mejorar la situación, y recuerda una cosa muy sencilla "Hoc non pereo habebo fortior me", nada podrá contigo y Dios saldrá victorioso en tu historia. Los segundos pasan sin que te des cuenta, y después de la tempestad siempre llega la calma.

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