domingo, 27 de noviembre de 2011

PUESTA AL DÍA

Hace ya tres meses que no escribo nada, pero no ha sido por ningún motivo en especial, sino porque empezó el cole en Septiembre, empecé a trabajar en Octubre, y así comenzó de nuevo la rutina del curso, que tanto extrañaba en verano, y ahora que la tengo, a veces llega a sobrepasarme, pero nada preocupante. 

Mi hija pequeña había cumplido dos años el 21 de junio, pero no pudimos celebrarlo hasta mediados de septiembre, por circunstancias que ya conté en anteriores entradas. De hecho, ni siquiera fue una celebración, sino un día super lluvioso, sobre la marcha, compré una tarta, y nos fuimos a casa de mis padres, y con ellos comimos normal, y después sacamos la tarta para que Raquelita soplara su vela de dos años. Sé que quizá a algunas personas les hubiera gustado estar presentes, pero los cuerpos no estaban para muchas fiestas y pudieron entenderlo. 


También mi hija mayor cumplió cuatro años el 21 de noviembre, y lo celebramos con una fiesta increíble en un lugar mágico, que nos encontramos casi por casualidad. Era su primera fiesta con los compañeros del cole, y creo que lo pasó bastante bien, a pesar de que, había momentos en que parecía que la fiesta le venía algo grande. La fiesta fue genial, pero eché de menos esa sencillez, de disfrutar su padre y yo, junto con el resto de la familia, el momento de soplar las velas, o ir abriendo los regalos de forma calmada. 

Empezó el curso, y yo con mi trabajo, como ya he dicho, pero a pesar de que el año pasado estuve super a gusto con las compañeras, este año han cambiado a muchas de lugar, y solo queda una de las del año pasado, las otras dos eran nuevas. Hubo desencuentros con la jefa y una de las nuevas que le llevaron a despedirse ella misma del trabajo y vino otra nueva. Pero todos estos cambios, por lo visto, inconscientemente influyeron en mi ritmo de trabajo, que según mi jefa, bajó considerablemente, y la semana pasada me informó sobre eso, porque dos de mis compañeras por lo visto ya llevaban tiempo "rajando" de mi. La falta de compañerismo que han tenido estas dos, al no decírmelo a mi directamente, sino acudiendo a la jefa, me hizo darme cuenta de que tengo trabajando a mi lado a gente con la que tengo que tener sumo cuidado, porque a raiz de eso, me he dado cuenta de que intentan pisarme continuamente, como si quisieran empujarme por el precipicio. Me pregunté porqué me tenía que pasar esto a mi, ya que lo vi totalmente injusto, y después de darle miles y miles de vueltas, llegué a la conclusión de que lo único que podía hacer era entregarme totalmente en mi trabajo, y dejárselo al Señor, porque tengo la certeza de que Él me hará justicia tarde o temprano. 

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