El pasado 11 de Mayo de 2011 dos temblores sacudieron las vidas de los lorquinos, en la Región de Murcia. El primero, a las 5 de la tarde, fue de 4,5 grados; y el segundo y más fuerte, de 5,3 ocurrió a las 7 de la tarde.
Yo estaba con mis dos hijas en la casa de mis padres, un quinto piso, y de repente empezaron a moverse las lámparas y las paredes. En ese momento, hablaba con mi padre, mientras mi madre jugaba al parchís con mi madrina y una vecina, y las niñas correteaban por el salón. Mi madre en esos instantes se puso a rezar un Ave María, y mi padre se quedó quieto y pálido. Aunque el terremoto fue en Lorca, nosotros sentimos el temblor en Murcia, a casi 50 kilómetros. Acto seguido encendimos la televisión y cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que en Lorca, pueblo de mi madre y mis tíos maternos, había sido un total desastre, se habían caído edificios, torres de iglesias, incluso había muertos. Intentamos llamar a mis tíos que viven allí pero las líneas estaban colapsadas.
Me acordé entonces de Carmen y Paco. Carmen era de mi comunidad cuando ambas éramos solteras, y al casarnos cada una nos fuimos a otra y ella se fue a Lorca porque su marido es de allí. Días antes, había hablado con ella y le había dicho que se bajara un programa para hablar con el móvil de forma instantánea, en forma de mensaje. Ella y yo hemos llegado a la conclusión de que aquello fue premonitorio porque, en el momento del terremoto, que ha dejado su edificio inhabitable, fue lo único que le sirvió para contactar con alguien, en este caso conmigo, me pudo decir que estaba bien, y pude llamar a su madre para tranquilizarla diciéndole que ellos estaban bien. Se nos ponen los pelos de punta al comprobar que, al parecer, el Señor nos estaba avisando de algo.
Este hecho me ha entristecido notablemente porque yo digo que soy medio lorquina, ya que de toda la vida, hemos ido con mis padres hasta dos veces al mes a Lorca a ver a mis abuelos, que en paz descansen y a mis tíos. Ver cómo la gente mayor sobre todo, que ha estado toda la vida trabajando, se desmorona al ver que se ha quedado literalmente sin nada, es demasiado duro.
Un episodio especialmente duro y que me emociona muchísimo, es el de una de las victimas mortales, una madre que se puso encima de sus dos hijos para protegerlos de algo que les iba a caer encima, y con su cuerpo los salvó. Es el ideal de madre, que dio su propia vida por salvar la de sus hijos.
Quiero hacer una mención especial a unos héroes anónimos que son los padres de Paco, que en su casa de campo han improvisado un campo de refugiados, dándolo todo por ayudar a esa pobre gente que se ha quedado con lo puesto. Y Paco y Carmen, que seguramente se hayan quedado sin piso, se fueron a hacer de voluntarios en el Huerto de la Rueda, eso si es ser, grandes personas.

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