domingo, 8 de mayo de 2011

SEMANA SANTA

Estas pasadas vacaciones de Semana Santa me he dado cuenta de lo mucho que extrañaba estar con mis hijas las 24 horas del día. En la vida normal, aunque solo trabajo dos horas al día y el resto en mi casa, no puedo disfrutar tanto de mis hijas, porque voy con prisas, cansancio y eso me hace estar más impaciente con ellas y no poder dedicarles el tiempo que se merecen, tanto a ellas como a mi marido.

Estas vacaciones, que fueron dos semanas lo he pasado tan bien con ellas, que me he podido dar cuenta de todo esto. Salíamos todas las tardes, por supuesto acompañadas de la tita Lola que también estaba de vacaciones, a pasear, a ver procesiones, al parque, de compras.... y también me he dado cuenta de que ellas lo han pasado genial.

Igualmente con mi marido, como todos los días me quedo a comer en el colegio, él extrañaba vernos al mediodía, que le cocinara, y comer acompañado de su familia, también él se ha dado cuenta y lo ha valorado muchísimo.

Todo esto me ha hecho pensar lo privilegiadas que son aquellas madres que tienen las posibilidades económicas para poder estar en casa, dedicándose al 100% al cuidado de su familia, aunque muchas veces no se valora, y algunas dicen que no se sienten realizadas.... es algo realmente importante que te regala muchos momentos de calidad y riqueza, que no se pueden cambiar ni comparar con nada del mundo.

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